Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 36% de la población española tiene sobrepeso y el 17% presenta signos de obesidad

Aragón, Cantabria y las Islas Canarias son las regiones españolas en las que se comen más alientos ricos en grasa, según datos del XIII Panel de Hábitos Saludables de Herbalife Nutrition

Cada vez son más los canarios que reconocen que comer alimentos ricos en grasa les hace comer más cantidad, según se observa en los resultados del XIII Panel de Hábitos Saludables de Herbalife Nutrition, en que el 51% de los participantes así lo afirma. La necesidad de llevar unos hábitos alimenticios y de vida saludables está a la orden del día, ya que el sobrepeso y la obesidad son considerados uno de los grandes problemas de salud de nuestro tiempo. Tanto es así que el 17% de la población española es obesa y el 36% tiene sobrepeso, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala como una de las causas de esta ‘epidemia’ el aumento de la ingesta de alimentos de alto contenido calórico y ricos en grasa.

Según los resultados obtenidos en el XIII Panel de Hábitos Saludables de Herbalife Nutrition, por distribución geográfica, Aragón es la comunidad autónoma en la que más encuestados afirman que los alimentos ricos en grasa les hace comer en más cantidad (54%). El segundo puesto lo obtienen los españoles consultados en Cantabria (53%), seguidos por Islas Canarias (51%), La Rioja (50%), Galicia (48%), Extremadura (48%), Murcia (48%), Cataluña (47%) y Asturias (46%).

Coincide con la media nacional Andalucía (43%), mientras que por debajo de la misma se encuentran Comunidad Valenciana (41%), País Vasco (40%) y Castilla-La Mancha (40%). Finalmente, las zonas donde menos encuestados afirman que comer alimentos ricos en grasa les hace comer más cantidad son Navarra (40%), Madrid (35%), Islas Baleares (35%) y Castilla y León (34%).

¿Por qué comer alimentos en grasa nos hace comer más?

Habitualmente, los alimentos grasos son más sabrosos y más atractivos al paladar, por lo que es más fácil caer en la tentación. A nivel metabólico la leptina, una hormona principalmente producida por los adipocitos (células grasas), se encarga de regular del apetito. Sin embargo, recientes estudios han demostrado que algunas personas son menos receptivas a esta hormona debido a una mutación genética.

A pesar de la mala fama da las grasas, éstas son fundamentales en una dieta saludable, ya que ayudan a mantener unos niveles de energía adecuados, además de ayudar al organismo a absorber ciertas vitaminas”, explica el Dr. Julián Álvarez, especialista en Medicina Deportiva, nutricionista y miembro del Consejo Asesor de Herbalife Nutrition. “De ahí la importancia de distinguir entre grasas saludables y las que se deben evitar, como las grasas saturadas o ‘trans’. Pero también hay grasas necesarias, como las insaturadas e incluso ‘saludables’, como los Omega 3. Mantener unos niveles adecuados de ambos tipos es, por ejemplo, fundamental para el corazón”, destaca el experto.

Una dieta rica en grasas saturadas puede generar niveles elevados de colesterol en la sangre, que es un factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares. Por eso, debemos priorizar el consumo de grasas saludables como las que encontramos en alimentos como el pescado azul, las nueces, las semillas, el aceite de oliva o el aguacate.  Por otro lado, las grasas ‘trans’ son el resultado de la “hidrogenación”, un proceso químico mediante el que los aceites vegetales líquidos, como el de palma o el de coco, se convierten en grasas semisólidas o sólidas. Éstas son perjudiciales para nuestra salud y aumentan la carga calórica de los alimentos (en muchos casos van “ocultas” en esos alimentos altamente procesados). Por ello, son responsables en gran medida del aumento del sobrepeso en nuestro país.

Cinco consejos para reducir la ingesta de grasas saturadas

  • Reduce el consumo de alimentos altamente procesados, como la bollería industrial y los platos precocinados ya que, habitualmente, son fuentes de grasas ‘trans’ que incrementan el colesterol “malo” y reducen el colesterol bueno.
  • Disminuye el consumo de alimentos de origen animal. Gran parte de las grasas saturadas proceden de la carne y los productos lácteos no desnatados, además de contribuir al colesterol alto. Sustituirlos por productos de origen vegetal, como la soja, no solo te ayudará a reducir la ingesta de grasas saturadas, sino que también te proporcionará proteínas de alta calidad y nada de colesterol. También puedes reemplazar, por ejemplo, la mantequilla por el aceite de oliva.
  • Si decides consumir carne, escoge carne magra. A pesar de lo que muchos creen, las carnes magras, con un alto contenido proteico y bajas en grasa, pueden ser tanto carnes blancas como carnes rojas.De este modo, se consideran carnes magras el pollo, el pavo, el conejo y algunos cortes de ternera y cerdo como el lomo y el solomillo.
  • Sustituye la nata por leche o cremas vegetales. A la hora de cocinar, evita el uso de nata y reemplázala por leche o yogur. La nata es una gran fuente de grasas saturadas y posee escasos minerales y vitaminas, mientras que la leche, además de tener un menor aporte calórico, es una fuente de nutrientes como el calcio, el potasio, el magnesio, el fósforo, vitaminas del complejo B y vitamina A. Por otro lado, las cremas vegetales como la crema de arroz, avena, coco, espelta, mijo o soja son productos aptos para veganos, sin lactosa y sin colesterol.
  • Presta atención a las etiquetas. En el momento de hacer la compra, dedica unos minutos a leer con atención las etiquetas. Conocer la composición de los alimentos que vamos a ingerir nos ayudará a ser más conscientes de lo que comemos y detectar elementos inesperados como las grasas saturadas.