Desde la llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos, el país ha entrado en una clara espiral proteccionista, tal y como ya prometió en su campaña electoral, y la aceituna de mesa española se ha convertido en uno de los sectores europeos más perjudicados. El pasado mes de junio ese país abrió una investigación contra las exportaciones españolas con una finalidad triple: determinar si están incurriendo en la práctica del dumping (venta por debajo de los costes de producción), si las subvenciones europeas contribuyen a la fuerte competitividad del sector español, y si esta situación está repercutiendo negativamente en su producción nacional. Está claro que los aceituneros californianos han sido rápidos a la hora sacar provecho de la oportunidad política.

Desde la Unión Europea y España nadie duda de la falsedad de estas acusaciones. Si la aceituna de mesa española es competitiva en el mercado estadounidense, no se debe a las ayudas que recibe de la Unión Europea sino a los esfuerzos tecnológicos que han realizado los productores para reducir costes. En la Organización Mundial del Comercio nunca se han puesto en duda, al menos hasta ahora, las ayudas que reciben los agricultores europeos dado que no son subvenciones a la exportación, no incentivan un aumento de la producción ni tampoco repercuten en los precios finales.

Estados Unidos ha decidido de manera provisional y unilateral la introducción de un arancel de más de un 4% de media en el marco de un procedimiento antisubvenciones, al que se ha sumado hace unos días otro arancel del 17,3% como compensación antidumping. Estados Unidos adoptará una decisión definitiva antes del verano.

El ataque a la aceituna española no es un asunto que preocupe solo a España. Si esta medida prospera, podría estar en riesgo cualquier sector que reciba ayudas de la Política Agrícola Común. Por ello, desde el Parlamento Europeo estamos haciendo todo lo posible para alertar de ese riesgo. Está prevista una resolución de los grupos políticos de la Eurocámara para encender la luz de alarma sobre todos los riesgos que entraña el procedimiento americano contra los productores españoles, resolución que espero esté aprobada en febrero o marzo.

El Gobierno y Bruselas están trabajando con el sector para responder a estas infundadas acusaciones y alejar cualquier sombra de duda sobre el modelo agrícola europeo. De todos modos, también espero que la Comisión tome medidas ante la Organización Mundial del Comercio y contrataque para evitar que el lema ‘America First’ (‘América primero) siga utilizándose en contra de los intereses comerciales de los sectores económicos europeos.

Esther Herranz

Esther Herranz

Eurodiputada Grupo Popular Europeo

Desde el año 2002 es miembro del Parlamento Europeo donde forma parte de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural y del Comité de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género. Licenciada en Geografía desde 1996 forma parte del PP donde ha ocupado cargos como Miembro del Comité Ejecutivo de La Rioja del PP o Asesora del Gabinete del Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja.