Se aproximan las celebraciones navideñas: comidas de empresa, cenas familiares, jornadas de Nochebuena y Fin de Año, donde por tradición el consumo de alcohol aumenta de una manera preocupante. Esto sucede debido a que en nuestra sociedad las celebraciones y las bebidas alcohólicas, por desgracia consumidas a menudo en exceso, siempre van de la mano.

En Navidad, la vinculación entre alcohol y cualquier evento social se reafirma: las reuniones familiares o de amigos que tanto abundan en estas fechas constituyen una ocasión propicia para ingerir más alcohol que de costumbre.

Hay que señalar además que en los últimos años el consumo intensivo de alcohol (borracheras) ha aumentado entre los jóvenes españoles de manera alarmante. Éstos se inician en el consumo a edades cada vez más tempranas, a menudo en un entorno festivo como el de estas fechas. Y la luz de alarma se enciende: el alcohol es un tóxico socialmente aceptado, pero que puede perjudicar gravemente a nuestra salud.

El alcohol en nuestro cuerpo. Efectos sobre nuestro organismo.

Destacamos dos tipos de efectos:

  • Efectos del alcohol a corto plazo: actúa sobre diferentes órganos como el cerebro (altera la percepción y la capacidad de concentración) el corazón (aumenta la frecuencia cardiaca), el pulmón (aumenta la frecuencia respiratoria), el riñón (efecto diurético, orinamos más) y estómago (es irritante de la mucosa gástrica). Además la ingesta aguda de alcohol en cantidades masivas puede ocasionar un coma ante el cual no valen remedios caseros, lo más inteligente es llamar cuanto antes a los servicios de urgencia. Hay que recordar que se producen en España unas 13000 muertes al año       relacionadas con el consumo abusivo de alcohol.
  • Entre los efectos a medio – largo plazo, destaca el daño realizado a varios órganos: los más afectados son el hígado, el páncreas, y el conducto digestivo (esófago, estómago, intestinos).

Algunos consejos para la ingesta de alcohol:

A la hora de tomar alcohol hay algunas precauciones que debemos tomar.

  • La mejor forma de evitar problemas con el alcohol es no beber.
  • Debemos preferir bebidas de baja graduación (menor contenido de alcohol) como el vino o la cerveza.
  • Bebamos con moderación. Máximo 300 ml de vino, o 3 cervezas tipo Pilsen. La mejor copa es la que no se toma.
  • Se debe evitar absolutamente el consumo de alcohol cuando se está en ayunas. Debemos acompañar la ingesta con alimentos sólidos. Los hidratos de carbono, grasas y proteínas protegen el estómago y reducen la velocidad de absorción del alcohol.
  • En los niños la prohibición del consumo es tajante.
  • Durante la ingesta de alcohol, debemos beber otros líquidos. Un vaso de agua o zumo cada cierto tiempo mantendrá nuestro cuerpo hidratado, y disminuirá probablemente la cantidad de alcohol ingerido.
  • Es necesario espaciar las tomas de la bebida alcohólica. De este modo el organismo metabolizará mejor sus componentes.
  • Atención especial con los medicamentos y el alcohol. Éste interactúa con algunos fármacos, especialmente con tranquilizantes, algunos antibióticos, sedantes, neurolépticos… y es posible que se potencien mutuamente.
  • La cantidad de alcohol que admite el cuerpo depende del sexo, edad, peso y factores genéticos, además de la constitución y salud de cada uno. Las mujeres deben tener más cuidado con el alcohol porque al tener menos agua en el cuerpo se producen mayores concentraciones de alcohol en sangre, y, además, su hígado tiene menor capacidad de metabolización.
  • Por supuesto, no debemos conducir cuando ingerimos alcohol. Recordar que la alcoholemia suele alcanzar su punto máximo una hora u hora y media después de haber tomado la última copa.

Superar la resaca

Si no hemos seguido los consejos anteriores, la ingesta ha sido excesiva, y aparecen síntomas el día después, también existen algunos consejos para mejorar esa jornada de resaca.

  • Hay que tonificar el cuerpo. Un consomé, un puré de verduras o una sopa caliente son reconstituyentes después de un día de excesos.
  • Consumir verduras diuréticas. Cualquier verdura es un buen diurético, aunque destacan por esta cualidad los espárragos, apio, borraja, judía verde y cebolla. Las frutas también cumplen este propósito. Las más diuréticas son el melón, la sandía, la pera y la manzana.
  • Tomar un zumo al levantarse. El zumo de frutas estimula a los riñones para que depuren el cuerpo, en especial el zumo de manzana, y de remolacha con piña o de naranja, zanahoria y limón.
  • Tomar agua abundantemente. Compensa la deshidratación producida por el alcohol (de la cual derivan algunos de los síntomas de la resaca) y ayuda a detoxificarnos. La recomendación de tomar entre 1.5 a 2 litros/día.
  • Hay que dormir y descansar todo lo posible.
  • Algunas plantas pueden ser útiles. Ayudan a que el hígado se recupere tras un día de excesos. Algunas se pueden tomar en verdura o en ensalada como la alcachofa, la achicoria, la endibia, la escarola, el rábano y el apio. Otras se prestan a beberse en infusión: toronjil, salvia, semillas de cardo mariano, diente de león o boldo contienen sustancias con capacidad depurativa del hígado.
Alejandro Silvera

Alejandro Silvera

Nutricionista

Especialista en Nutrición y Bromatología, Licenciado en Farmacia, Docente Colaborador en la ULL y responsable del Departamento de Nutrición de una gran empresa alimentaria del Archipiélago.