Siempre lo mejor es hablar con conocimiento de causa y por lo tanto qué cosa mejor que coger un diccionario, cosa que hacen pocos, y consultarlo.

Por Crítica encontramos lo referido a enjuiciar y si es de forma constructiva, mejor que mejor. Por Gastronómico  entendemos todo lo referido a gastronomía, que dicho sea de paso, es un mundo.  Como a día de hoy, casi todo el mundo, presuntamente cocina, el abanico abarca grandes dimensiones.

Como en muchas actividades, podemos encontrar diferentes premios, que se otorgan por el buen hacer, esfuerzo y trayectoria, por escasa que sea, ésta última. Famosas son determinadas estrellas que reconocen todo lo anterior y no se entiende todo aquello que no sea celebración. Estos premios se conceden después de una rigurosa investigación acompañada de visita de personas cualificadas, que de forma sorpresiva e inesperada, asisten a determinado local para degustar un menú y así certificar lo recopilado. Conseguir el ansiado premio es muy difícil pero mantenerlo es mucho más, consciente que de perderlo, las consecuencias que lleva consigo, serían negativas. Los locales deben de reunir una serie de requisitos, eso sí, gastronómicos. Todo está perfectamente medido y de no hacerlo, tarde o temprano, no podrá pertenecer a este reducido grupo.

A día de hoy, sólo existen dos razones para perder una Estrella y son el cese de la actividad por cierre y por reunir una serie de puntos negativos, justo los mismos, que en positivo, auparon a determinado restaurante al estrellato. Por lo tanto, se entiende que debe de prevalecer lo positivo para alegría de unos y envidia de otros.

La crítica, además de constructiva, debe ser real, ya que de esta forma se le puede dar el rango de objetiva. Pero claro, como desgraciadamente, no todo es así, podemos leer como muchas veces no se entienden determinadas críticas. ¿Preferencias?… piensa mal y acertarás. Eso sí, desprestigiar al contrario sería una bajeza. Los comensales que no son tontos, detectan esto inmediatamente, ya que saben quién es quién.

Frase cariñosa canaria: “El Mago conoce”, de qué pata cojea cada uno. Y los conocidos como “Tiquis-Miquis”, por suerte, están localizados. En fin, lo mejor es reflexionar y recordar que nuestras abuelas con su comida, no necesitaron colocar en la fachada una “R” de restaurante.

Donde comían dos, comían tres, nadie se quedaba sin comer y  brillaban con luz propia.

Bernardo Lozano Acuña

Bernardo Lozano Acuña

Escritor

Escritor, Conferenciante y Columnista de La Opinión de Tenerife