La celebración del I Campeonato Mundial de Tapas, el pasado miércoles en Valladolid, con la participación de quince países proyectará a este bocado gastronómico y a la cocina española como referente internacional, con la innovación, riesgo y vanguardia entre otros alicientes.

Ha habido mucho nivel, calidad, cocina y tapas fuera de serie” por parte de los concursantes, ha explicado a los informadores el chef Alberto Chicote, presidente del jurado de esta competición (8 de noviembre) y también del XIII Concurso Nacional de Pinchos y Tapas que tuvo lugar el lunes y el martes pasado con 48 aspirantes.

La trayectoria y prestigio del concurso nacional, trece ediciones con la actual, exige tanto a sus participantes como a los del I Campeonato Mundial de Tapas que se vayan más y más arriba todavía porque siempre quedan cosas por descubrir, por lo que seguro que no va a ser una decepción.

A Chicote le produce desde siempre una gran curiosidad saber cómo interpreta un pincho un concursante que viene muy de lejos, convencido de que esta modalidad es algo más que una materialización a escala reducida de un plato gastronómico, y de que el sabor es prioritario frente a la puesta en escena porque, de lo contrario, solo valdría para la foto.

La Cúpula del Milenio, escenario de este torneo, se convirtió  un año más en laboratorio y centro de operaciones para creativos que este año procedían de Andorra, Bélgica, Canadá, Ecuador, España, Estados Unidos, Francia, India, Italia, Japón, Marruecos, México, Nueva Zelanda, Panamá y Reino Unido, en el caso del concurso mundial.

Para el certamen nacional, el jurado seleccionó a 48 aspirantes procedentes de Andalucía (4), Aragón (3), Principado de Asturias (3), Islas Canarias (1), Cantabria (2), Castilla-La Mancha (2), Castilla y León (7), Cataluña (3), Ceuta (1), Comunidad Valenciana (2), Extremadura (1), Galicia (2), Islas Baleares (2), La Rioja (1), Madrid (6), Región de Murcia (1) y País Vasco (7).

Nunca antes en España se había celebrado un concurso nacional y ahora uno exclusivamente internacional de pinchos y tapas, y todo comenzó en Valladolid hace trece años“, ha evocado Luis Cepeda, director técnico de ambos, lo que sitúa a esta capital en un lugar preeminente y consolida a España entre las referencias culinarias del mundo, ha apreciado María José Hernández, presidenta de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería (AEPH).

Para el alcalde de la capital, Óscar Puente, el concurso internacional que acaba de celebrarse es similar al que hace sesenta y dos años surgió en el caso de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), convencido como esta de su proyección y perpetuación en el tiempo.

La gastronomía y el vino se han convertido a su juicio en “herramientas imprescindibles a la hora de elegir un destino debido al giro radical que en su opinión han experimentado las reglas del turismo en los últimos años“.

De ellos se ha aprovechado Valladolid, “la ciudad española que más ha crecido en los dos últimos años desde el punto de vista turístico, y la gastronomía y el vino juegan un papel decisivo en ese resultado“, ha insistido.

Perú, su cocina milenaria, fue el país invitado en esta edición donde el Estado de Guanajuato (México), con la ciudad de León al frente, figura un año más entre los expositores con una mayor presencia.

Confiamos en que la cocina milenaria de Perú contribuya al máximo a la salud, el medio ambiente y la alimentación mundial“, ha manifestado Bernardo Muñoz, consejero económico de la embajada de Perú en España.