¡Qué importante y qué buena es la fruta!

Toda ella, en general, desde la natural hasta la que viene en almíbar. Ésta última como por ejemplo, la piña, los melocotones o las peras. De aquí han salido comidas y postres como los melocotones rellenos y la famosa pera Helena con su bola de helado y chocolate caliente, toda una mezcla de sabores y temperaturas.

En ideas generales se recomienda una ración de fruta diaria, tampoco cantidad sino una pieza mediana. Quién se puede resistir a un cuenco de fresas o cerezas. Lo mismo con unas buenas rodajas de melón, más o menos dulcito y otras de sandía, que hasta la parte blanca del borde tiene propiedades nutritivas. El plátano para ponerse en marcha, la sandía para empezar planificando el día y seguido de las fresas, que despejan la mente. Hay gente que las distribuye a lo largo del día como por ejemplo desayunar con una simple manzana, a media mañana una naranja, almorzar con unos tomates, para la merienda unas fresas y finalmente para cenar, una zanahoria.

Desde luego, la alimentación es sana cien por cien y saludable si en las distintas comidas, se cuenta con variedad de frutas. Según los médicos, los momentos para comer frutas están asignados para una mayor efectividad de sus propiedades en el organismo. Muchos hemos escuchado, que lo mejor recién levantado es un zumo, juguito en canario, de naranja recién exprimido. Después se puede continuar con el resto del desayuno pero lo primero es la naranja en ayunas y antes de la leche.

Si analizamos la fruta, una ración de la misma o tres o cuatro piezas diferentes, facilitan vitamina C. Son un buen alimento por lo que aportan, que son los nutrientes. Actúan como sustancias protectoras y antioxidantes, además de facilitar las fibras vegetales. Oír que las mismas aportan hidratos de carbono, es muy frecuente. Las fibras vegetales juegan un papel muy importante dentro de las cosas positivas. Aparecen las sales minerales y con ellas, potasio, magnesio o calcio. El contenido de azúcar de algunas frutas, es quizás el único inconveniente. Los diabéticos pueden comer manzanas, ricas en fibra, pero como en todas sus comidas, nada en cantidad. Pueden ampliar su abanico de frutas, a las cerezas, ciruelas, pomelos, naranjas y moras. Su consumo de forma regular puede ayudar a bajar el índice de glucosa.

En fin, consumamos fruta a diario, natural, en batido o en zumo. ¡Salud!

Bernardo Lozano Acuña

Bernardo Lozano Acuña

Escritor

Escritor, Conferenciante y Columnista de La Opinión de Tenerife