Para empezar, hay que decir que es una fruta y no una verdura, duda que está en el aire para muchos. Lo mismo que ocurre cuando nos enfrentamos a pesar las mismas en el supermercado con la finalidad de extraer el correspondiente ticket y dudar en el momento de teclear fruta o verdura. Para identificarlo como fruta sólo hay que recurrir a las semillas de su interior, que son la clave para establecer la diferencia.

En la cocina, se utiliza como verdura por su aportación en calorías, fibras y grasas, nada de colesterol, rico en vitaminas y minerales, además de antioxidante. El tomate tiene que saber a tomate para poder disfrutarlo en una gran cantidad de variedades gastronómicas. Una ensalada sin tomate, como que no es ensalada y más ahora con la moda de pelarlos, permitiendo una degustación diferente a la habitual. Para muchos domina una ensalada mixta o de aguacates y para otros con mozzarella y orégano, éste último al más puro estilo italiano, sin olvidar el llamado oro líquido, sin duda el aceite de oliva virgen.

Para decoración, qué mejor que unos tomatitos cherrys o pera, que empieza uno por probarlos y termina con la tarrina de plástico en breve espacio de tiempo y a gusto. La salsa de tomate casera tiene un lugar especial, ya que lleva su tiempo y no apta para personas impacientes. Si se le añade cebolla frita y una pizca de azúcar, la receta la bordas. Los impacientes que compren un bote con su sabor particular.

Igual sucede con un zumo de tomate natural a diferencia de los que vienen envasados, el sabor no es el mismo pero cumplen su función. Las mermeladas de tomate sobre pan tostado con queso blanco puede dejar a más de uno en el sitio, todo un manjar. La modalidad Ketchup es conocida en todo el mundo, y para muchos es imprescindible en cualquier plato. Su aportación a los revueltos, las sopas, al pan y las anchoas, es indiscutible para muchos paladares exigentes. Hasta deshidratados son buenos, conocidos como tomates secos.

El tomate tiene que ser rojo y refrescante con muchas propiedades en su interior. Previene la hipertensión, elimina las toxinas, aporta una buena cantidad de potasio, previene tipos de cáncer y cicatriza heridas, una vez rebajada la inflamación.

En fin, pongamos un tomate en nuestras vidas por todo lo bueno que nos aporta en sustitución de otras cosas que nos hacen daño.

Bernardo Lozano Acuña

Bernardo Lozano Acuña

Escritor

Escritor, Conferenciante y Columnista de La Opinión de Tenerife